Lo que la lingüística y la perfumería tienen en común

Siempre he concebido la perfumería como un lugar en el que la ciencia se encuentra con el arte.  Y, mientras practico y perfecciono las habilidades necesarias para esta profesión, sigo reflexionando sobre esta idea cada día.  La primera vez que pensé en este concepto en el que la ciencia se encuentra con el arte me encontraba en la universidad, donde estudié para ser lingüista.  Lo vi en mi disciplina de estudio.  Desde entonces, lo he notado de manera más profunda en muchos aspectos del mundo en el que vivimos.

No cabe duda de que la perfumería es una ciencia:  La paleta de un perfumista, compuesta de miles de ésteres, éteres, aldehídos, piranos y terpenos, es un ejemplo de ello. Aun así, para combinarlos de un modo coherente y crear una fragancia estable, impactante y bella se necesita arte de verdad.

Cambié mi caja de herramientas de sonidos de habla, sintaxis lingüística y estructuras gramaticales por una caja de almizcles, terpenos y aldehídos.  A pesar de que los bloques de construcción cambiaron, el concepto general de diseño y construcción sigue siendo el mismo.

Tal vez este modo de ver el mundo se vio influenciado por la multiculturalidad de Singapur, la bella ciudad en la que vivo y en la que crecí.  Los idiomas, los aromas y la cocina, todo se entremezcla para formar la ciudad que muchas personas de todo el mundo describen como un paraíso gastronómico y, por tanto, una experiencia para los sentidos.

Al tener el privilegio de trabajar con vosotros, espero que podamos disfrutar de un fascinante viaje de creación técnica y artística.  Juntos crearemos la próxima fragancia que cumpla con vuestros deseos y necesidades.